La caída de la garra

La tristeza pudo ser mucha esa noche del domingo 9 de diciembre de 2018. Para los Pumas de la UNAM está prohibido perder contra el Club América, es algo que se enseña desde las infantiles de Pumas, algo que todos los aficionados pasamos a nuestros hijos y nietos: No se puede perder contra el odiado equipo americanista. Pero perder de la forma en que se hizo, ¡vaya!, no existen palabras para señalar la frustración.

No es la primera vez que una derrota de esta magnitud destruye todas las esperanzas de la afición auriazul. Y no, no todo tiene que terminar siendo culpa del portero de la UNAM. El Pollo Saldívar mucho hizo durante toda la temporada para llevar al equipo a jugar las semifinales, y no se cometerían errores, si los delanteros hacen goles, los mediocampistas retienen el balón y dan juego hacia arriba, y los defensas rompen todos los ataques de los contrarios. El portero es apenas la última instancia, ¡no me jodan! Pero, uno se da cuenta, que aquella idea de traer a jugadores del Cruz Azul, que no pudieron lograr nada con La máquina, al fin tendría que ser lamentable para Pumas.

¿Dónde quedaron los desbordes de Malcorra, de Martín Rodríguez? Y lo que es peor: ¿Dónde quedó Pablo Barrera? Un jugador que no merece para nada ser capitán de un equipo como Los Pumas. Solamente habría que repasar sobre ¿quiénes a lo largo de la historia de los Pumas han portado el gafete de capitán? Barrera ha tenido un comportamiento mediocre, ha sido un mediocre como capitán, y es un mediocre como futbolista pues siempre se ha achicado a la hora grande.

No sólo fue increíble que Lainez hiciera trizas a Malcorra por la banda izquierda en el primer juego de la final, el absurdo fue que David Patiño no aprendiera de ese error, y saliera al domingo siguiente, en el partido de vuelta, con la misma idea de sostener a un hombre de ataque como defensa por el lado izquierdo. Y el colmillo retorcido de Miguel Herrera salió a relucir, poniendo ahora a un jugador de mayor fuerza, tamaños, voluntad, y rapidez, para hacer exactamente la misma jugada desde el lado izquierdo, que sumados al “arco” que se evidencia en la mala técnica de Saldívar, al lanzarse por el balón, para permitir el primer gol, al arranque de un partido que debía tener la máxima concentración de todo el equipo.

Pero para unos jugadores cruzalinos y extranjeros que poco amor, sienten por la camiseta auriazul, como poco amor sintieron por el Cruz Azul, y poco amor sienten por el Fútbol Mexicano, esto no puede hacerles mella. Siguieron igual, les vale, solo es importante el mantenerse con un contrato para cualquier equipo, mirar sus propios números, amarrar un nuevo contrato y los sueños de la afición que se vayan al diablo.

En verdad que de los extranjeros en Pumas solamente se salvan Carlos González, Alejandro Arribas y el maravillo Alustiza, a quien se han empeñado en mantener en la banca; los demás fueron probados y resultaron incapaces para sostener sobre sus hombros una temporada interesante. Barrera debe salir ya de este equipo, salir del fútbol mexicano, y colgar ya los botines, que para poca cosa le sirvieron.

El marcador por el que los Pumas quedaron fuera de la competencia por el título de liga, este diciembre de 2018, es algo que jamás se borrará de la mente de los aficionados que aman el escudo, viven siguiendo sus partidos, comprando los suvenires, y es totalmente injusto que ésta situación no haya quedado clara para directivos, jugadores, entrenadores del equipo.

Pumas mantendrá al director técnico, y debe hacerlo, pero Patiño tiene que tener el compromiso de sanar ésta herida que él y sus jugadores han ocasionado a los aficionados. Se ha perdido la garra de los Pumas. Eso quedó clarísimo.

Y sí, señores: ¡Que gane el Cruz Azul!, pues ya se lo merece. Y un Puma, un puma jamás le deseará éxito al odiado Club América.

Dr. Adán Echeverría

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