Sí fue cruzazuleada

A unos segundos de que terminara la final del torneo Apertura 2018 de la Liga MX y el América ganara su decimotercer campeonato venciendo al Cruz Azul con marcador de 2-0, el comentarista del Televisa Enrique “Perro” Bermúdez dijo que el nuevo subcampeonato de la “máquina” no podía considerarse una “cruzazuleada”, porque a lo largo de la competencia dio buenos resultados.

Aunque aun no está definido por alguna autoridad lingüística el significado correcto de “cruzazulear” y solo es un término más en el argot del futbol mexicano, yo sí creo que el equipo de Pedro Caixinha volvió a cometer esa acción que identifica a una derrota en el último minuto o, en dado caso, te empaten a nada del silbatazo final.

En esta ocasión la cruzazuleada no fue similar a la final del 2013 o la remontada del América en el último clásico joven en el estadio Azul, no la provocaron errores en un solo partido, fue la perdida de un juego bien planteado en la cancha suficiente para ganar la Copa MX y el liderato general, pero no lo más importante, la liguilla.

Cruz Azul ya no llegó a la segunda fase del torneo mexicano como el equipo imparable que fue durante varias jornadas. En cuartos final venció con global 3-1 a Querétaro, pero hubo un empate en el partido de vuelta.

Para la semifinal, jugó ante Monterrey y hasta el segundo tiempo del partido de vuelta lograron el gol que les otorgó un empate global y el pase la final por mejor posición en la tabla.

Ya en la final, el Cruz Azul solo tuvo juego para sacar un empate a cero y la derrota de 2-0. Es decir, en la liguilla los cementeros solo registraron dos victorias, mismo número tanto para las derrotas y los empates.

Si vemos todo lo que hizo Cruz Azul en la recién terminada temporada como si fuera un partido, la Copa MX fue el primer tiempo en el que sacó una buena ventaja antes de ir al descanso; la fase regular fue una parte del segundo tiempo en la que dio la confianza de una victoria asegurada y la liguilla fueron los minutos de reposición donde se perdió la ventaja y todo terminó en derrota.

Todo esto englobado nos da la cruzazuleada de este año. Comparo a la liguilla con el tiempo de reposición, porque en esos escasos minutos en muchas ocasiones inicia un juego a muerte y puede que todo lo bien hecho durante los 90, se desperdicie por un descuido, tal cual pasa con lo logrado en la fase regular del torneo.

Si no existiera ese torneíto, Cruz Azul hubiera cerrado la mejor de sus participaciones en los últimos años alzando la copa, pero ni modos, no pudo extender su buen juego a unos partido de más y le llegó una decaída no presupuestada, como en ocasiones aparece el cansancio a algunos jugadores cuando el arbitraje decide añadir unos minutos más y se abren los espacios para que las redes se muevan por goles de “último minuto”.

Mario E. Pineda Quintal

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