La segunda era de Raptores en el football americano de Yucatán
En el oriente de la ciudad de Mérida existe un campo donde se desarrolla la historia de un equipo de football americano. Entre los años 2003 y 2004, los Raptores comenzaron a jugar en él atrayendo la atención de vecinos y jóvenes interesados en practicar este deporte.
Los sábados de football americano se volvieron parte de la comunidad del Fraccionamiento del Parque, mientras los coaches Juan Carlos Novelo y Raymundo Monforte comandaban el club, que tenía juegos contra equipos locales y de Campeche.
Con el paso de los años, los jugadores tomaron distintos caminos, los coaches cambiaron de residencia y el proyecto llegó al punto de ser un grato recuerdo, hasta que uno de los integrantes de esa primera generación, Ángel Argüelles Loría, revivió al equipo para una segunda generación.
Como parte del proyecto Historia de los Equipos, Torneos y Ligas de Yucatán, el nuevo coach de Raptores conversó con Señor Aficionado sobre cómo va esta nueva segunda etapa y los planes a futuro para consolidarlo como un equipo del oriente meridano.
Argüelles Loría comenzó la entrevista platicándonos sobre la rehabilitación del campo por ser uno de los elementos principales para la continuidad del club que, ahora, lleva el nombre oficial de Raptores Football Yucatán.
Mediante la participación ciudadana, apoyo municipal y aportes de equipos, el campo adquirió una imagen completamente renovada y hasta un nombre: Unidad Deportiva Raptores, que ahora cuenta con nueva iluminación y hasta gradas.
El lugar también se habilitó para la práctica de futbol soccer y beisbol. Respecto al football americano, además de Raptores, también entrenan en ese espacio los equipos de Kitames y el club femenil Valquirias.
El resurgimiento de Raptores había quedado visualizado antes de 2020, pero la pandemia del coronavirus COVID-19 interrumpió los planes. La emergencia sanitaria provocó la suspensión de todo el deporte en el territorio yucateco.
Tras el levantamiento de las medidas sanitarias, se retomó el proyecto, lográndose el arranque de la nueva etapa en marzo de 2022. A diferencia de su primera generación, dirigida a adolescentes entre 14 y 15 años, Raptores volvió al football americano de Yucatán con un equipo infantil con jugadores de entre 8 y 10 años.
“Iniciamos originalmente con la modalidad de tocho bandera, pero muy orientados al trabajo físico del football americano, como resistencia, fuerza, además de la disciplina y los valores que implica este deporte”, comentó Argüelles Loría.
Como parte de estas labores de enfoque hacia el americano y la creación de nuevas categorías en el club, Raptores es parte de los equipos fundadores del Peninsular Football League (PFL), que se realiza en Mérida, teniendo como sede la Unidad Deportiva Raptores.
La modalidad de este torneo es arena, donde los equipos juegan con selecciones de 8 contra 8. El formato tradicional es de 11 contra 11, tanto en ofensiva como defensiva, además de la presencia de los equipos especiales.
La primera edición del PLF es significativa para la segunda era de Raptores. Enmarca el debut del equipo en una categoría juvenil, cuyos participantes se encuentran en un rango de edad de entre 15 y 20 años.
“Tomamos esta decisión porque nuestro objetivo principal es sacar la temporada y ello nos sirva para ir amoldando nuevas categorías hacia el futuro del equipo”, indicó el coach, además de precisar que también se mantiene activa la categoría infantil.
Respecto a los entrenamientos, de lunes a viernes se practica en football americano, mientras que lunes, miércoles y viernes se ofrecen las enseñanzas del tocho bandera, ambos deportes bajo tres ejes principales.
“El primero es respetar y ser respetado. El segundo eje es hacer lo mejor que se pueda en cada ejercicio o repetición; el tercero es ganar divirtiéndose, pero en nuestra organización, ganar no hace referencia solo al marcador, para nosotros ganar es intentarlo una y otra vez, si te caes, te tienes que levantar, si fallas, lo vuelves a intentar”, comentó.
En esta filosofía de ganar más allá del marcador se busca inculcar en los jugadores que en la vida va a haber momento de triunfo, pero también situaciones difíciles que exigirán la búsqueda de encontrar caminos alternos para alcanzar la victoria.
“Quizás van a tener momentos difíciles, como no entrar a una universidad, o esperar una oportunidad laboral que no llega y se la dan a otra persona, por eso en nuestros jugadores equiparamos esa enseñanza de vida desde el football americano”, mencionó.
Uno de los principales objetivos en esta segunda era de raptores, es consolidarse como un equipo del oriente de Mérida, conformado por jugadores residentes en esta misma zona de la ciudad.
Como vecino de Pacabtún, Argüelles Loría comentó que se siente orgulloso de estar al frente de un club con niños y adolescentes de esta colonia y otras áreas residenciales cercanas, como Los Héroes y Vergeles. Además, los Raptores respetan un código de no reclutar gente perteneciente a otras zonas de la capital yucateca.
El proceso de captación de jugadores se basa en conocer si el futuro integrante cuenta con experiencia deportiva y si proviene de otro equipo. “En caso de quererse un cambio de club, le comentó a los padres que existe un procedimiento en el que yo hablo al coach del otro equipo para preguntarle si todo está bien o si existe alguna situación, es como una especie de lealtad y respetar nuestro código”, explicó.
En caso de que se trate de un joven o niño que no cuenta con experiencia, se explica a los padres el procedimiento de adaptación mediante el cual se le prepara al jugador para que conozcan la estructura del equipo, la filosofía y el entrenamiento.
Para el coach, esta medida va a enriquecer y robustecer el crecimiento del football americano en Mérida. “Al final, el papá va a tener la última palabra, pero a mí se me hace más representativo que cada equipo tenga jugadores de su zona”, añadió.
Antes de iniciar la PFL, Raptores registraba dos momentos emotivos en su segunda era. El primero se trató de un partido amistoso que representó el momento de volver a casa.
El encuentro se realizó en la rehabilitada Unidad Deportiva Raptores ante vecinos y familias de los jugadores, así como la presencia del coach Juan Carlos Novelo. “Fue emocionante platicar con vecinos y escucharlos, decir que aún recuerdan cuando se hacían partidos y llegaban camiones desde Campeche y se armaba una fiesta los sábados, una fiesta de football americano”, mencionó el coach.
Otro momento emotivo fue el primer campeonato de esta segunda generación. El equipo infantil de Under-10 se coronó en un campeonato de tochito bandera de la Liga de Football Americano y Tocho de Yucatán (LIFAY).
Respecto a su perspectiva del football americano en Yucatán, Argüelles Loría considera que este deporte tiene un muy buen nivel en el estado. Para él, la aparición de nuevos equipos, el constante trabajo de los ya consolidados, como Lobos y Tigres, y la formación de selecciones para representar a Yucatán, son acciones bastante positivas que hacen crecer a la disciplina en territorio yucateco.
La PFL también la percibe como una competencia que ayudará al crecimiento del americano en el estado, al reunir a seis equipos en una nueva opción para mantenerse activos con partidos que al final de cuentas exigen un mayor desempeño en el campo de juego.
La segunda era de los Raptores se encuentra a cargo de un exjugador de la Liga Mayor de la Organización Nacional Estudiantil de Football Americano (ONEFA). Argüelles Loría militó cuatro años mientras estudiaba la carrera de arquitectura.
Tras empezar con Raptores, luego jugar con Tigres, formar parte de Búfalos en Mérida y registrar partidos con Jaguares de Cancún, el coach consiguió una beca deportiva para ingresar a la Universidad del Valle de México Campus de San Luis Potosí.
Argüelles Loría formó parte del primer equipo de football americano de esa universidad a nivel nacional, pero por diferentes motivos el proyecto no tuvo la continuidad esperada por sus jugadores.
En busca de oportunidades para continuar en el emparrillado, logra llegar a la Universidad Metropolitana de Monterrey e integrarse a los Leones, aunque antes enfrentó un proceso de selección a cargo de los coaches para estar en el equipo final.
Al concluir su etapa universitaria, regresó a Mérida en 2013, pero no abandonó el deporte y continuó su trayectoria con los Bulldogs, para luego asumir la responsabilidad de revivir el proyecto de Raptores, donde otro de sus objetivos es catapultar a los niños a trascender como él lo logró.
“Yo siempre les digo a los papás que aquí va más allá el tema de los valores y la enseñanza del americano, el niño o la niña que desee trascender, le vamos a dar la ayuda para que cumpla un objetivo académico y la oportunidad de seguir jugando”, indicó.
Asimismo, agregó: “Sé que de repente el proceso se percibe lento, se siente que no se avanza, pero no es cosa de días o meses, a veces son años de preparación y eso se lo comparto a mis jugadores para que tengan la idea de hacia dónde los estamos llevando”.
El staff de la segunda era de Raptores también se encuentra conformado por las managers Casandra López y Lorena Arceo, los coaches Manuel Rábago, Adad Vázquez, Roger Vázquez, Scarlet Mendoza, Felipe Carrillo y Juan Castillo, así como el fisioterapeuta Pedro Lizama.




