El primer maratón en Juegos Olímpicos: un ganador, el tramposo y la única mujer

El primer maratón en Juegos Olímpicos un ganador, el tramposo y la primera mujer

Cartel de los Juegos Olímpicos de Atenas 1986

A las 2:00 p.m. del 10 de abril de 1896, el coronel griego Papadiamantopoulos dio el disparo de salida para el primer maratón de los Juegos Olímpicos. En ese histórico momento, 17 corredores, en su mayoría locales, iniciaron la prueba que tendría tres protagonistas.

Los aficionados en el estadio Panathinaiko de Atenas 1896 esperaban la llegada de 12 griegos, un húngaro, un australiano, un francés y un estadounidense. El objetivo era cumplir los 40 km sobre polvorientas calles entre el pueblo de Maratón y la capital griega.

El registro final de la competencia señala que siete corredores no tuvieron la resistencia para concluir dicha distancia y diez de ellos sí lograron arribar a la meta, entre ellos, obviamente, el ganador y también el primer tramposo oficial en la historia del olimpismo moderno.

El ganador

Spiridon Louis, un joven de 24 años que trabajaba con su padre en el transporte de agua, se inscribió en la carrera sin ser favorito. Su único antecedente en esta prueba era un maratón de preselección en la capital griega, donde llegó en quinto lugar.

Esa competencia previa fue ganada por su compatriota Charilaos Vasilakos, quien partió como favorito en la prueba olímpica, pero en los últimos 10 km de la prueba no pudo estar codo a codo, o rebasar, a Louis.

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Spiridon Louis no volvió a participar en una edición de Juegos Olímpicos. (Captura de pantalla de Olympics – YouTube)

Según los registros históricos, el aguador comenzó a tomar ventaja a los 30 km y la logró mantener hasta la meta. Los rumores dicen que fue tan estable su distanciamiento que le dio tiempo de pasar a un bar en la localidad de Pikermi y beber un vaso de coñac.

Tras cruzar la meta ovacionado por miles de asistentes en las gradas del Panathinaiko, Louis no solo ganó una medalla de plata y una rama de olivo (el máximo premio en la primera edición olímpica), también el trato de héroe de por vida por dos razones.

Gracias a su tiempo de 2 horas, 58 minutos y 50 segundos, Grecia obtuvo su único primer lugar en las pruebas de atletismo. Además, por ser un ciudadano humilde, varios comerciantes le dieron numerosos obsequios a lo largo de su vida, pese a que nunca volvió a participar en una prueba olímpica.

El tramposo

Minutos después de que Louis cruzara la meta en primer lugar y tras de él su compatriota Kharilaos Vasilakos, la afición griega vio llegar en tercera posición a otro local, Spyridon Belokas. Imaginen la locura en el estadio al ver a tres griegos en los primeros lugares.

Pero la celebración fue opacada por una denuncia. Mientras Belokas celebraba su arribo a la meta, el húngaro Gyula keliner acusó al griego de haber abordado un carro durante un tramo de la carrera.

Los organizadores recurrieron a testigos y al compartirse la versión expresada por el húngaro, Belokas fue descalificado y keliner, por haber llegado en cuarta posición, accedió a la tercera para completar el primer podio del maratón olímpico.

La primera mujer

Después de que Spiridon Louis cruzó la meta y recibió promesas de panaderos, sastres y restauranteros sobre alimentarlo y vestirlo durante el resto de su vida, la ciudadana Stamata Rivithi decidió realizar el recorrido al siguiente día con la esperanza de también ser beneficiada con esos regalos.

Sobre su vida personal, solo se sabe lo que la motivó a completar los 40 kilómetros. Era una madre que había perdido un hijo y al comenzar los juegos tenía uno de dos años en medio de necesidades económicas y otras dificultades.

Al día siguiente de la prueba, Rivithi se alistó en la misma línea de salida para recorrer dicha distancia. Sin disparo de salida, pero con la convicción de concluir la prueba, la griega comenzó el recorrido.

Ni la prensa deportiva, ni los funcionarios de los juegos, la tomaron en cuenta, pero gracias a testigos que la vieron en pleno recorrido hay un registro histórico de su tremendo esfuerzo atlético.

Uno de ellos, asegura que llegó al estadio después de cinco horas y media de haber comenzado su recorrido. Ningún miembro del Comité Organizador validó como oficial este tiempo, pero, al final de cuentas, superó a siete hombres que no pudieron concluir el trayecto.

Stamata Rivithi hizo esta hazaña en una edición que se realizó sin mujeres en las respectivas competencias. Cuatro años después, en París 1900, comenzó la apertura a favor de las atletas, pero hasta Los Ángeles 1984 por primera vez se realizó el maratón femenino.

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