Delincuencia suspende partido de futbol y persigue beisbolistas en México
El 20 de agosto de 2011 ocurrió un hecho inédito en la historia del deporte y la delincuencia en México. Ese día, los equipos Santos y Morelia se enfrentaron en la jornada seis del Torneo Apertura de la Primera División de Futbol en el estadio Territorio Santos Modelo.
El partido transcurría con normalidad tanto en la cancha como en las tribunas hasta que llegó al minuto 39 del primer tiempo. En ese momento se empezaron a escuchar varias detonaciones que obligaron a la suspensión inmediata del juego.
La transmisión de TV Azteca mostró cómo los jugadores corrieron a refugiarse hacia una esquina de la cancha, al mismo tiempo, aficionadas y aficionados se tiraban al suelo de las gradas en búsqueda de protección.
Mientras seguían los disparos, el personal del estadio permitió que las personas del público ingresaran a la cancha y corrieran hacia donde fueron los jugadores.
“Una desagradable situación estamos viviendo en México” y “somos rehenes de la delincuencia en nuestro país”, fueron parte de las expresiones de los comentaristas ante lo sucedido.
Momentos después, Jesús Torres, en ese entonces fiscal general de Coahuila, explicó que un grupo armado avanzaba por la Carretera 30, un circuito cercano al estadio, cuando Una patrulla les marcó el alto, pero los delincuentes comenzaron a disparar hacia los policías.
Esto desató una persecución y finalmente la balacera que se escuchó en el estadio causando pánico en los presentes.
Lo relatado ocurrió a finales del sexenio del presidente Felipe Calderón Hinojosa. El segundo mandatario emanado del Partido Acción Nacional, tenía en marcha una estrategia de declaración de guerra contra el narcotráfico que generó escenarios de violencia desmedida en varios puntos del país.
Al final de su administración se hablaba de líderes del narcotráfico capturados o abatidos, pero la mayoría de los cárteles seguían existiendo con todo su poder bélico y de distribución, algunos cambiaron de líderes, otros se fusionaron y otros únicamente cedieron territorio.
Han pasado más de 10 años de ese suceso, de esa estrategia y las palabras de los comentaristas se apegan a la actual realidad en México, “somos rehenes de la delincuencia”.
Sin alejarnos de la temática deportiva, recientemente se registraron un par de sucesos que relacionaron a la inseguridad y a los dos deportes más populares en la nación, el futbol y beisbol.
Hace unos días, se vivieron jornadas violentas en diferentes localidades. Los integrantes de la delincuencia organizada quemaron unidades de transporte público, se dieron de balazos y bloquearon calles.
Al ser Ciudad Juárez una de las urbes más afectadas por estos hechos, la Liga MX decidió posponer el juego entre los Bravos de Juárez y los Tuzos del Pachuca para salvaguardar la integridad de la afición y los jugadores.
La LIGA BBVA MX informa sobre el partido @fcjuarezoficial vs @Tuzos: pic.twitter.com/4mbzDu28EW
— Liga BBVA MX (@LigaBBVAMX) August 12, 2022
La violencia generada por el narcotráfico interrumpió un partido de futbol, un evento tan normal en México no se pudo realizar porque en ese momento mandaba la inseguridad.
Días después, la afición beisbolera yucateca pasó de la celebración a la preocupación. Tras la victoria de Leones de Yucatán sobre los Pericos de Puebla en la primera ronda de playoffs, el equipo melenudo sufrió un intentó de asalto cuando estaban rumbo a la Ciudad de México para volar hacia Mérida.
Un comunicado de la directiva yucateca precisa que a las 6:00 a.m. del jueves 18 de agosto un grupo de delincuentes tiró rocas contra los autobuses que transportada a los jugadores, provocando daños en las llantas.
Nos tiraron y nos corretearon pic.twitter.com/gOgLrzNNMQ
— Yadir Drake (@yadir_drake) August 18, 2022
“Los operadores de los autobuses decidieron seguir avanzando poco más de 15 kilómetros al percatarse que los perseguían haciendo detonaciones de armas de fuego. Afortunadamente, no hubo heridos y solamente daños materiales”, dice el comunicado.
Un equipo que lo único que hizo fue jugar beisbol, terminó huyendo de delincuentes con la libre oportunidad de operar en una carretera mexicana para adueñarse de lo ajeno y hasta cometer asesinatos.
¡ESTAMOS BIEN! Muchas gracias a todos por su apoyo 🙏 pic.twitter.com/OzWUW3CTgY
— Leones de Yucatán (@leonesdeyucatan) August 18, 2022
En este segundo caso hubo una interpretación errónea por parte de algunos usuarios en redes sociales. Para ellos, los aficionados de los Pericos atacaron a los Leones, supuestamente, molestos por la derrota.
Si se les debatía esta idea planteándoles la realidad, los Leones fueron víctimas de la delincuencia descontrolada en el país, negaban esta versión o manifestaban que la violencia es culpa de la declaración de guerra de Calderón, con tal de defender al presidente Andrés Manuel López Obrador.
Si seguimos culpando acciones del pasado en vez de exigir soluciones en el presente, el país continuará anclado en ese pasado.
Hoy el presidente es López Obrador y él tiene como bandera una transformación en la vida mexicana, la cual aún no se percibe en materia de seguridad y ya vamos en la última etapa de su gobierno.
Él tiene la responsabilidad de solucionar los errores del pasado, no solo de recordárnoslo como parte de una estrategia proselitista.
Al final de su sexenio no puede asegurar que logró la tan ansiada cuarta transformación, si en las calles aún existe la delincuencia organizada, evitando partidos de futbol, persiguiendo a beisbolistas y reclutando a jóvenes que podrían ser estrellas deportivas.
Por ahora, tenemos un presidente diferente, pero en materia de seguridad seguimos como si estuviéramos en el gobierno de Calderón y encaminándose a lo peor.



