Tokio 2020 deja un panorama de futuros medallistas mexicanos
El marchista Raúl González debutó en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 y ganó dos medallas en Los Ángeles 1984, la velocista Ana Guevara debutó en Sídney 2000 y su medalla la obtuvo en Atenas 2004, la arquera Alejandra Valencia debutó en Londres 2012 y su primera medalla fue en Tokio 2020.
Raúl, Ana y Alejandra son parte de los atletas mexicanos que tras su primera experiencia olímpica continuaron un proceso que les permitió alcanzar la medalla más preciada del deporte internacional.
La edición de los Juegos Olímpicos en la capital japonesa marcó el debut o el crecimiento competitivo de atletas mexicanos que tienen potencial para subir al podio en París 2024 o Los Ángeles 2028.
Sus cuartos lugares o posiciones entre los primeros 10 de sus respectivas pruebas, en vez de burlas y memes, deben verse desde una expectativa positiva tanto por la afición como de las autoridades.
Entre las fuertes candidaturas a medalla a futuro veo al tirador Jorge Orozco, quien ocupó la cuarta posición en la modalidad de fosa olímpica, primer mexicano en llegar a la final de esta prueba.
La marchista Alegna González, quinto lugar en la prueba de 20 km, pinta para dar continuidad a la presencia de México en los tres primeros puestos de esta competencia que varias veces ha hecho sonar el himno nacional.
Kevin Reyes y Diego Balleza demostraron que tienen la calidad para pelear por la medalla de bronce que se les fue en la última ronda de los clavados sincronizados desde la plataforma de los 10 metros.
La gimnasta Alexa Moreno va en crecimiento competitivo, en Río 2016 se colocó en la posición 12 del salto de caballo y ahora quedó en un cuarto lugar, siendo la primera mexicana en avanzar a una final de la gimnasia rítmica.
Quizás sea una manera lenta de cosechar medallas este proceso, pero no olviden que los atletas mexicanos representan a un país con una nefasta visión hacia el deporte de alto rendimiento en términos presupuestales y ello es un obstáculo para quienes alcanzan el nivel olímpico.
El panorama plantea un reto y una obligación; el reto para los atletas de seguir con ese alto nivel competitivo y la motivación que los mantienen en querer ser parte de los mejores.
Las autoridades actuales tienen la obligación de invertir ellos los recursos económicos necesarios para garantizarles la asistencia a competencias más allá de la frontera continental para que sus fogueos en los próximos tres años sean con rivales que también se encuentran en el top ten de las respectivas disciplinas.
Si Ana Guevara, presidenta de la Comisión Nacional del Deporte; y el presidente Andrés Manuel López Obrador le dan interés a este proceso, quizás en París 2024, la delegación mexicana no se encuentre tan abajo en el medallero como Tokio 2020.



