El yucateco Luis Ibarra Chami ya es Gran Maestro de ajedrez

(Fotografía de Torneo Carlos Torre Repetto)

Luis Fernando Ibarra Chami hizo historia en el ajedrez mexicano al completar su última norma para obtener el título de Gran Maestro gracias a un espectacular 7 de 9 logrado en la edición XXXI del Memorial Carlos Torre Repetto.

Con esa puntuación ocupó el segundo lugar por desempate y quedó detrás del Gran Maestro cubano Carlos Albornoz, quien defendió la corona ganada el año pasado.

Luis soñó con este momento probablemente desde que era un niño, cuando alcanzó los 2500 puntos de rating se dio cuenta que podría hacerse realidad.

 Un talento impresionante para jugar al ajedrez, excelente representante de una generación dorada de muchos prodigios mexicanos.

En repetidas ocasiones fue integrante del equipo olímpico mexicano, de perfil centrado y leal hacia al juego. Un estilo muy agradable para los aficionados al ajedrez: osado, valiente y temerario.

“Chacho”, como le dice su padre y sus amigos más cercanos, sufrió para alcanzar el título como pocos Grandes Maestros.

El ajedrez da y el ajedrez quita, actuaciones envidiables en otros torneos no alcanzaban para completar el título, ese festejo que hoy tenemos todos los ajedrecistas mexicanos se volvió agónico, prolongado, ausente. Quizá la desilusión lo orilló a alejarse de los trebejos por un tiempo, talento y amor por el ajedrez jamás le hicieron falta.

Dejando el papel de niño prodigio para convertirse en un ajedrecista ejemplar, Ibarra Chami completó la meta que se trazó hace muchos años, pasar a la historia del ajedrez mexicano como sus compatriotas José González o Manuel León. Fiel a sus ideales, jugando peón cuatro alfil dama: inglesa, como siempre ha gustado de exponerla cuando lleva las piezas blancas.

En la última ronda, cuando su rival reconoce su derrota al ofrecer su mano y detener su reloj, también el tiempo se detuvo en la sala de juego, Luis supo que lo había logrado. Supo que completó una misión que le llevó agobiantes días, inimaginable esfuerzo y dedicación. Pasó como si alguien ya lo hubiese escrito: en Mérida, con su gente, en un memorial Torre Repetto.

Texto publicado en la página oficial del Torneo Internacional Carlos Torre Repetto

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