La afición regresó al Iturralde

La afición regresó al Iturralde

(Fotografía: Venados FC)

Después siete torneos, en los que vinieron y se fueron técnicos, se clasificó, pero no se celebró, se normalizaron las derrotas y las tribunas fueron abandonadas, después de siete torneos de malas rachas, los aficionados de los Venados volvieron a celebrar un gol en liguilla.

Fue al minuto 17 del primer tiempo cuando, después de un rebote, Gabriel Báez disparó un balón muerto en el área grande y movió las redes de la portería rival. El gol significaba una ventaja temprana de Venados contra el Atlético Zacatepec, pero también era una anotación que ya se extrañaba en el estadio Carlos Iturralde de la ciudad Mérida y fue celebrada por más de 10 mil 200 aficionados que regresaron a las tribunas, no para ver a un equipo grande de la Liga MX en torneo de Copa.

Regresaron a ver a los Venados otra vez como uno de los ocho mejores de la Liga de Ascenso, regresaron con la esperanza de celebrar otra victoria en liguilla después de mucho tiempo y el equipo de casa no les defraudó. Los astados jugaron a ganar en cada rincón de la cancha, hasta en la portería hubo una atajada memorable de Armando Navarrete para evitar el empate.

Ese es el equipo que se quiere ver los viernes en la noche. Uno ganador, que no sirva a los otros clubes para mejorar su situación de goleo en la tabla o represente una victoria presupuestada. La afición está dispuesta a castigar con el vacío al Iturralde, pero también a llenarlo si hay garantías de gritar gol y que en la cancha se vea a un equipo, que a pesar de no poder ascender al máximo circuito en estos momentos, juega a ser el protagonista de la victoria.

Como lo demostraron en este partido de Ida de los cuartos de final, cuando, a unos segundos de cumplirse el tiempo de reposición y ser legal el último silbatazo del juego, los Venados aumentaron su ventaja a 2-0 con gol de Francisco Uscanga para ir al estadio “Coruco” Díaz con la necesidad de confirmar una victoria y no con la desesperación de invertir el resultado en el marcador.

Una parte de lo importante se ha cumplido, se opacó la mala racha con dos gritos de gol, ahora sigue demostrar que Venados puede ser un equipo de liguillas y no solo de fase regular, un equipo de cuartos, de semifinales, de gran final y cuando se logre el derecho, de ascenso.

Es momento de conservar a la afición que ha regresado, para que cualquier equipo visitante no vea que Venados tiene dos porras en tribuna, sino una gran porra gritando, cantando y celebrando desde todas las direcciones del estadio.

Mario E. Pineda Quintal 

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