La historia del Colegio Mexicano de Taekwondo Equipo Tigres
La historia de Tigres inicia en la niñez del profesor José Augusto López Gamboa. Era la década de los ochenta y tenía entre 13 y 14 años cuando el arte marcial empezó a ser parte de su vida, sin saber que estaba colocando los cimientos de un destacado colegio de taekwondo en la historia deportiva de Yucatán.
Al ofrecer una entrevista para el proyecto Historias de los Equipos, Torneos y Ligas de Yucatán de Señor Aficionado, el profesor relató que esos primeros momentos en el arte marcial no iniciaron exactamente con taekwondo.
López Gamboa aprendió primero kung fu bajo la instrucción de los profesores Hernán Sobrino y Porfirio Sobrino Baeza. Con ellos practicó los movimientos de esta disciplina hasta alcanzar el cinturón azul.
A mitad de los ochenta logró certificarse en cinta negra, pero en otra escuela que estaba a cargo de Víctor Manuel Sosa. Al cumplir los 18 años, se casa con la maestra Rosa Elena Campos, quien, además de su compañera de vida, se volvería parte fundamental de Tigres.
Comienza la década de los noventa y también la inquietud del profesor por hacer algo diferente. Alrededor de 1994, sus primeras enseñanzas de taekwondo se viven mediante unos cursos del programa Solidaridad en el Ticotico y luego abrió una escuela en la planta alta de un edificio de Pacabtún, al oriente de Mérida.
El local se lo rentaban al fotógrafo Ángel Sandoval, cuyos hijos se interesaron en el taekwondo, pero solo Hugo Sandoval llegó a obtener el cinturón negro.
En el año de 1995 ocurrió otro momento importante en la creación de Tigres. López Gamboa y su esposa se asesoraron para obtener una constancia que estableció a su proyecto como una asociación civil denominada Colegio Mexicano.
Establecieron una escuela a base de velocidad en las peleas y también identificada por un equilibrio entre el arte marcial, la familia y el deporte. Estos tres elementos motivaron la creación de su primer escudo, un triángulo con esos tres puntos como base sólida.
Entre 1996 y 1997 comienza un proceso con la Federación Mexicana de Taekwondo que resulta en el surgimiento de la escuela como una institución autorizada en esa época para dar hasta primer dan.
Al llegar el año 2000, el profesor no solo se encontraba al frente de un próspero colegio de taekwondo, sino que también alcanzaba logros personales relacionados con este deporte. En el inicio del nuevo milenio ocupó el puesto de presidente de la Asociación Yucateca de Taekwondo.
Durante dos periodos, revolucionó el desarrollo de la disciplina en este estado, además de integrarse también al consejo directivo de la Federación Mexicana de Taekwondo.
Ante estas responsabilidades, López Gamboa dejó de dar clases. La labor de enseñanza fue cedida a sus hijas Casandra López y Karina López, junto con la maestra Rosalina. El profesor se encargaba de asesorar a los grupos, capacitaciones a maestros que se fueron sumando al proyecto Tigres.
Entre los maestros que se han vuelto parte importante de la historia de este colegio se encuentra Jesús Azarcoya Baeza, “Tigre viejo”, quien ha acompañado al profesor desde que daba los cursos de solidaridad. Actualmente, es el encargado de la escuela IMSS y tiene su club llamado AZCAR.
Otro profesor es Aaron Dorantes Aguilar, al frente de Tigres Norte. El hijo del profesor, David Augusto López, tiene a su cargo la sede central; la profesora Lupita Garrido está al frente de la escuela en el fraccionamiento Zazil-Ha, que era de su padre, el profesor Jesús Garrido, quien falleció durante la pandemia. “Él era muy joven, aguerrido, fuerte; fue una desgracia su pérdida”, comentó el profesor.
Tigres también tiene escuelas en Tecoh con los profesores Ramiro y Rolando. Uno de los primeros alumnos, Juan Pablo Manzano, también se ha integrado al proyecto con la sede Tigres Chichén. En esta estructura también se encuentra el Club Cuervos del Colegio Mexicano a cargo del profesor Manuel Fons.
¿Cómo llega el nombre Tigres a la institución?
El nombre Tigres del Colegio Mexicano de Taekwondo se origina del Kung Fu practicado por el profesor en sus primeros años como artista marcial. En esta disciplina existe la leyenda de El Tigre y el Dragón, dos espíritus en una lucha constante, el símil del Ying y Yang.
En un principio, el escudo triangular del colegio tenía al dragón, reconocido como grado máximo en China. Al estudiarse más sobre el tema, descubrieron a dicho felino como el animal insignia de Corea del Sur, cuyo deporte nacional es el taekwondo.
Ante este dato, se tomó la decisión de modificar el escudo. El dragón desapareció y en su lugar fue colocado el imponente felino que motivó al nombre oficial de Colegio Mexicano de Taekwondo Equipo Tigres.
Los mejores momentos del club Tigres
Los mejores momentos del Club Tigres en el tatami han ocurrido en la Olimpiada Nacional, el principal evento deportivo de México, donde futuros talentos del país inician su trayectoria mientras atletas con un proceso en desarrollo avanzado demuestran una notable rivalidad en sus respectivas disciplinas.
El profesor recordó que su escuela fue un pilar inicial para la delegación de taekwondo de Yucatán, cuando el evento aún tenía el nombre de Juegos Estudiantiles. “Llevamos el proceso desde que comenzó la idea de que haya una olimpiada nacional y lo desarrollamos con la selección que tenías”, indicó.
Todos los alumnos avanzados de Tigres entraban en la selección de Yucatán. Durante más de cuatro años, entre 1999 y 2002, el club fue la base del equipo estatal de taekwondo en la Olimpiada Nacional.
López Gamboa destacó que el torneo no era una competencia exclusiva para atletas en formación. “Te podía tocar con un campeón o un subcampeón mundial; se llegó a comentar que la Olimpiada Nacional en Taekwondo, en esa época, era más fuerte que un mundial”, agregó.
La maestra Lenny se encontraba a cargo del coacheo de esa selección yucateca, mientras el profesor atendía los demás asuntos relacionados con el equipo, que tuvo entre los medallistas de plata a sus hijas Karina y Casandra López Campos, así como a su hijo David Augusto.
“Tuvimos medallistas internacionales, estuvimos en los Juegos Deportivos Estudiantiles Centroamericanos (CODICADER) representando a México como selección B”, mencionó, además de recordar que el profesor Juan Pablo Manzano Muñoz también consiguió plata en la Olimpiada Nacional.
¿Cómo se combina el taekwondo con los valores de la vida?
Para Tigres, el respeto es uno de los valores de base que se inculca a sus alumnos en un deporte de patadas y golpes, sumándole un correcto comportamiento y la lealtad. “Sobre todo, enseñamos como principio que nunca te des por vencido. Siempre hay que levantarse una vez más”, manifestó.
En particular, el club también busca que sus alumnos tengan buenas calificaciones en sus respectivos grados escolares. “Cuando un muchacho tiene buenas calificaciones, se le conceden ciertos beneficios. Premiamos y reconocemos siempre a la familia”, comentó el profesor.
Tigres trabaja en base a un trinomio: la familia, el deportista y la escuela de taekwondo . “Para formar un peleador no necesitas escribirlo en una escuela, un peleador lo formas en la calle, pero para formar un deportista marcial necesitas una guía que vaya de la mano de un maestro y una familia que lo esté apoyando”, señaló.
Una escuela más allá de Mérida
Antes de la pandemia de la COVID-19, el club Tigres tenía una expansión a nivel peninsular con una base de 20 escuelas distribuidas entre Yucatán, Campeche y Quintana Roo, inclusive llegaron a abrir sedes en Tabasco.
La interrupción deportiva ocasionada por la crisis sanitaria, que obviamente impedía la realización de clases presenciales y el desarrollo de combates por riesgo a contagios, provocó el cierre de la mitad de las escuelas.
Mientras ocurría un regreso paulatino a la normalidad, el colegio fue retomando sus actividades hasta lograr la reapertura de sus sedes “sobrevivientes”. A la fecha, 10 escuelas se encuentran afiliadas al Colegio Mexicano de Taekwondo, establecidas en Mérida y otras localidades de la región.
Estas sedes tienen una política de puertas abiertas para quienes deseen practicar el referido deporte, apegándose a los valores del club y todo lo que implica ser practicante de un arte marcial.
A los futuros alumnos se les pide llegar con la mentalidad de ser disciplinados en todo momento. “Yo soy de la idea de que cualquier deporte es bueno, siempre y cuando sea con disciplina”, indicó el maestro.
Club Tigres no es para “el cascareo” o “el ya merito”; es una institución que ofrece enseñanza con profesionalidad y para ello requiere a alumnos con el compromiso de aprender.
“Si desean un deporte que sea relax, un día sí voy y otro no voy; hay muchos deportes para eso, pero entre ellos no está el taekwondo. Una clase que se pierde es un día que se deja de aprender”, mencionó López Gamboa.
Esta idea de disciplina también involucra la comprensión de los padres de familia. “Todo esto va de la mano de los papás; si ellos también quieren y se comprometen, ellos van a tener la motivación para participar y crecer en el taekwondo”, precisó.
El profesor contó que, tras 30 años de existencia, tiene como una visión a futuro seguir aprendiendo. “Nosotros ya nos sentimos consolidados, pero eso no significa que ya vamos a descansar; siempre estamos en una capacitación constante y nunca dejamos de aprender, siempre hay algo nuevo para aprender”, explicó.
En este sentido, agregó: “Yo tengo un principio que dice que no confíes en lo que sabes, confía en lo que practicas; entonces, de ahí la importancia de que los maestros no dejen de estar entrenando y practicando, independientemente de su edad o la condición que tengan”.
En este camino de seguir aprendiendo y superarse cada día, Tigres tiene a alumnos que se han convertido en maestros, entre ellos el profesor Juan Pablo Manzano Muñoz, que actualmente se encuentra a cargo de la escuela de Chichén; y también al profesor Aaron Dorantes Aguilar, que desde niño era llevado por su padre a las clases.
Entre ellos, también está la profesora Lupita Garrido de Cancerberos, ella fue alumna con su padre y hoy tiene a su cargo la enseñanza del taekwondo. Los hijos del profesor también han ido por esta ruta, Karina y Augusto hoy se encuentran a cargo de la institución.
Para finalizar la entrevista, el profesor ofreció su perspectiva sobre el taekwondo en Yucatán. Él siente que la disciplina está pasando por un momento difícil, donde las estructuras del ámbito deportivo y político se mezclan, ocasionando un obstáculo al desarrollo de los alumnos.
“Debería haber una consolidación como un equipo de puertas abiertas entre todas las escuelas”, comentó al señalar la división que existe por pertenecer a una u otra federación.
“Entre los deportistas hay buenas gentes y se puede lograr una integración, se puede hacer mucho, aunque el problema es que ya no hay tantos espacios disponibles, ni en municipios, ni en lugares del gobierno, para practicar el taekwondo”, indicó.







